Gobierno, política y chatbots: reflexiones entre la ficción y la realidad

Por Enrique Alberto Fraga

¿Hasta dónde llegará el uso de asistentes virtuales en nuestra vida cotidiana? En números anteriores de Ok-Bot, en nuestra sección de fotografía, publicamos algunas referencias que la historia del cine y de la ciencia ficción hacían de la convivencia con robotshumanoides o con sistemas inteligentes que imitaban las conductas humanas.
 
Por entonces mencionamos a la computadora militar de War Games que se tomaba la guerra termonuclear con la liviandad de un partido de ajedrez (sí, la misma que el protagonista hackeaba desde su Commodore 64); o el “auto fantástico” que dialogaba con David Hasselhoff y se conducía de manera autónoma, todo un anticipo de Tesla; más cerca de nuestra era, se podría sumar al Jarvis de Tony Stark, una inspiración notable para quienes imaginan y diseñan esa convivencia entre inteligencias artificiales y humanas.
 
Pero lo increíble es cómo aquellas representaciones de la ficción en unas pocas décadas se volvieron realidad: casi sin darnos cuenta fuimos incorporando en nuestros hábitos cotidianos interacciones con un universo de máquinas inteligentes que, en la mayoría de los casos, han venido a facilitarnos las tareas diarias. ¿Cuál será el límite de estos avances?

Bots que potencian la CX

¿Recuerdan la famosa película “Yo, robot”, basada en la novela de Isaac Asimov? Cómo olvidarla, sobre todo por el protagonismo de aquel sistema informático apodado V.I.K.I, que no solo hacía de mega asistente virtual, sino que además había llegado a una terrorífica y autoritaria conclusión: las personas no pueden convivir en libertad, entonces hay que controlarlas. ¿Ése es el destino que le espera al cruce entre política, inteligencia artificial y asistencia virtual?
 
No lo creo. Hoy estamos observando algunos ejemplos que provienen tanto de la política como de la gestión de gobierno que muy lejos están de parecerse a V.I.K.I o a otras profecías apocalípticas de la ciencia ficción. Por el contrario, están pensados y diseñados para ofrecer más y mejor información ciudadana. Como una extensión del UX, muchos bots de gobierno se suman a potenciar la CX o Experiencia Ciudadana. Es decir, facilitan la vida de las personas, como canales de información o asistentes que mejoran los procesos, agilizan los trámites y sacuden las burocracias administrativas.
 
En esa línea está, por ejemplo, el asistente de Voto Informado, lanzado en Perú por el Jurado Nacional de Elecciones durante los comicios de este año (y que hemos seleccionado como Bot del Mes en esta edición de Ok-Bot). El novedoso chatbot responde preguntas vía Whatsapp y se muestra como una alternativa a las consultas tradicionales del sitio web.
 
Otro ejemplo interesante desarrollado, en este caso, por iniciativa del gobierno argentino a comienzos de 2019 fue el chat Crecer. Publicado en Facebook Messenger orientaba sobre el curso de un embarazo y el primer año de vida del bebé, siempre con información confiable del ministerio de salud para cada etapa.

Además, existen numerosos casos, algunos ya clásicos, en los que la asistencia virtual se pone al servicio de agilizar la realización de trámites diversos: en esa línea puede mencionarse a EMMA, herramienta del Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, destinada a brindar información sobre obtención de pasaportes o tarjetas de residencia; la flamante Elvira, del ayuntamiento de Arganda del Rey, en España; o Missi, el bot del Estado de Misisipi (EE.UU:). Una mención aparte merece Boti, el chatbot de la ciudad de Buenos Aires que, entre sus muchos servicios, ha tenido un rol clave en la difusión de información sobre el COVID-19 a la población de aquel distrito. El secretario de Innovación y Transformación Digital, Fernando Benegas, nos cuenta todos los detalles de Boti en este número de Ok-Bot.
 
Claro que los bots, además, desde la política pueden incluso trascender hacia terrenos inexplorados. Pueden hasta jugar con experiencias que mezclan marketing político, entretenimiento y otras derivaciones en redes sociales. Durante la gestión de Barak Obama, la Casa Blanca había automatizado su chat en Facebook Messenger, toda una innovación en aquella época. Hace unas semanas, cuando el ex presidente de la Argentina Mauricio Macri publicó sus memorias de gobierno tituladas “Primer Tiempo”, un emprendedor anónimo lanzó @primertiempobot un bot en Twitter programado para enviar dos frase por día de su libro.
 
En definitiva, creo que estamos siendo protagonistas de un momento de experimentación e innovación en el desarrollo de propuestas de la asistencia virtual, así como de nuevas prácticas y hábitos digitales entre personas y máquinas. Es también una instancia histórica en la que la ciudadanía, lejos de aquellas miradas apocalípticas de “Yo, robot”, podrá aprovechar la tecnología y los bots para potenciar sus mecanismos de obtención de información, participación e instrucción cívica.

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